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INDICE DE ESCRITOS 2008

Indices de escritos 2008
Nota: Los escritos con asterisco son los destacados.

Sesenta minutos menos para vivir
Cafeína en sangre
Vivir
Un amigo es la mano que despeina la tristeza **
La influencia de la noche **
El día que conocí a Dios *
Todos
Mar yo soñaba ser como tu eres
Me pienso, luego existo
La inmortal
Quiero
Cuando marchitarse es nacer **
La gloria en zapatillas
El principio del fin *
In girum imus nocte et consumimur igni
Con los pies en la tierra y las raices en el cielo
¿Cómo se divide el mundo? **
Los rieles del Alma **
Cuando el mundo roncaba al unísono
Soportar o no soportar (Parte II)
En carne viva ** (A Fernando Peña)
Preludio inconciente
Los hijos también educamos a los padres **
Reconociendo Almas **
Despejando reflejos
Crónica de un miércoles agitado **
Mensaje
La fauna porteña que viaja en colectivo **

60 minutos menos para vivir

El tiempo es la imagen
de la eternidad en movimiento.
Platón
Siento que las agujas me persiguen mientras esquivo los números.
Tic tac
tic tac
tic tac
un eco resuena en mi cabeza.
El día es más corto y el mate se lava antes de lo esperando.
La noche es más efímera y me acaricia el Sol demasiado rápido.
Son más cortos los momentos para abrazarse, para hacer fiaca, para untar una talita o para declararse.
Y la vida… ¿Qué?
¿Qué es lo que le sucede al reloj? ¿Qué es lo que nos sucede?
No entiendo esta nueva moda...
Resulta que así como así a un fulano se le ocurre adelantar el reloj, para aprovechar las horas de Sol. Un sábado todos vivimos una hora menos, como rompiendo la brecha temporal que no existe, pero a la cual estamos acostumbrados.
¿Dónde fue esa hora que no existe?
Podría ser una sensación psicológica, pero creo que a mas de uno le habrá pasado esto de sentir que “alguien” se robo el tiempo, que hay una hora menos cada día para hacer o dejar de hacer.
Y me absorbe continuamente esta abismal sensación de sentir que ya se me paso el día, que todo es corto, que nada dura, que es efímero y que las agujas se adelantan o se atrasan como si nada.
Y la vida… ¿Qué?
No creo en el tiempo y no creo en los relojes, pero es evidentente que con este temita de adelantar la hora, todo se pasa mas rápido y me encuentro constantemente con la frase ¿Qué? ¿Esa hora es ya? la cual termino casi gritando, media espantada.
¡Pero si recién se fue el sol! – digo, obviamente, en tono de queja -.
Y la vida… ¿Qué?
Ya mastique varias teorías del eje de la tierra, de la brecha espacio-temporal, del espiral evolutivo hasta de la física. Okey, el tiempo no existe, pero si hay un ritmo circadiano, un reloj biológico, que parece acelerarse año tras año, sin que nosotros podamos hacer nada.
Frases como las siguientes se escuchan todo el tiempo:
“Ya estamos en navidad, no lo puedo creer, como paso el añoo”
“¿Cómo que el nene cumplió cuatro años? Parece que fuese ayer cuando gateaba”
“Hace cinco años que egresamos, entienden?” (Si, esa fui yo).
“Que increíble ya pasaron diez años de su muerte”
Y un sin fin de etcéteras que marcan este acontecer precipitado de las agujas.
¡Que alguien ponga STOP en el control remoto! ¡Empecemos a atrasar los relojes!
Y la vida… ¿Qué?
Muchos proverbios y enseñanzas dicen que lo único que no se recupera es el tiempo perdido. A lo mejor lo bueno de toda esta cuestión temporal, es darse cuenta de que la vida pasa rápido y que las cosas que no hicimos y no dijimos a veces pueden no ser hechas ni dichas, nunca.
Si, si suena a libro de autoayuda pero hay momentos en que realmente me lo pongo a pensar porque siento que cuando uno mira para atrás, muchas veces es tarde.
Y así pasa la vida, las personas, la oscuridad, la luz y el reloj, se acelera.
Sesenta minutos menos para vivir…¿Quién? ¿Quien se robo el tiempo?

N.P.S
07/01/08

Cafeína en sangre

Buscaba un bar donde relajar su perturbada mente.
Un sitio donde arrodillar su Alma y en lo posible exprimirla.
Y entonces, se topo con una esquina particular.
Algo lo hizo entrar casi por inercia. Un bar antiguo, con sillas arrugadas y mozos grises.
Un olor a libro viejo mezclado con sahumerio inundaba el aire.
Eligio la mesa que daba a la calle, no estaba dispuesto a mirarse tan profundamente. El cóctel de sensaciones que lo acompañaban esa noche era demasiado para un solo hombre.
Necesita distracción para no pensar demasiado y la avenida Irigoyen era perfecta.
Él: Una lágrima y dos mediaslunas por favor.
Mientras esperaba, lo inesperado pasó.
Una mujer blanca, casi pálida, de profundos ojos grises.
Un mar de rulos rojizos hasta el tope de su cintura.
Un vestido azul, que dejaba ver su Alma y una diminuta cartera.
Paso ella.
Y entro.
Eligio la mesa oblicua a la de él, para perderse en las ranuras de la noche y alejarse de su injusta soledad.
Ella: (Dirigiéndose al mozo) Lo de siempre por favor.
Saco un pequeño libro de su pequeña cartera y se perdió entre sus hojas.
Él no podía dejar de observarla, de sentirla, de desearla.
Pero él se sentía un cobarde, acompañado siempre de una profunda timidez…jamás iba a tomar el coraje.
Un trago de café él, otro ella.
El reloj caminaba sin vuelta atrás y sus manos comenzaron a sudar. Una intuición interna decía que tenía que hablarle. Era necesario, casi obligatorio.
El: (Se acerca como estirándose para alcanzar algo) Discúlpame ¿Te conozco de algún lado? (Pregunto el titubeando).
Ella: No, no. (Respondió bajando la mirada).
El: Pero, estoy casi seguro que te conozco. (Insistió)
Ella: Te dije que no. Tengo muy buena memoria, si nos conociéramos me acordaría.
Así, seca y agresiva había sido su respuesta.
Sin embargo, el opto por sentarse en su mesa, justo enfrente de su hermosa cabellera roja.
El: ¿Qué estas leyendo? (Pregunto tímidamente)
Ella: (Observando las manos de él) Mario…
El: ¿Benedetti?
Ella: Benedetti.
El: Me gusta mucho…Mario.
Ella: Mira vos, que casualidad (fijando su mirada hacia la calle)
El: No existen las casualidades.
Ella: No creo en esas cosas. Por favor, podes déjame tranquila.
El: No quiero molestarte, solo quiero conocerte.
Ella: No me interesa conocer a un extraño. (En tono despectivo)
El: Toda persona que conozcas será un extraño al principio, pero puede dejar de serlo…
Ella: Basta. Podes retirarte por favor me estas incomodando. (Levantando la voz)
El: Discúlpame (Apenado). No tuve un buen día…hoy me entere de algo terrible y hermoso a la vez. Estoy rebalsado de sentimientos duales. Discúlpame, no quise ofenderte…
Se levanto cabizbajo y gris, y volvió a su mesa.
Ella: (Arrepentida) No, discúlpame vos. ¿Queres contarme? (Guardando su libro).
El: (volviendo a la mesa de ella, esta vez con todas sus pertenencias, se sienta) Me llamo Pedro y tengo 30 años. Es la primera vez que vengo por acá…vos?
Ella: Me llamo Ana y tengo 28. Vivo a dos cuadras y vengo prácticamente a diario.
El: Ana… (Repitió tartamudeando) que lindo nombre! Me huele a rosas.
Ella: (esbozando una sonrisa) Gracias…
El: Mi historia es bastante fuerte… (Bajando la mirada y juntando las manos) si realmente te interesa puedo contártela… al menos una parte.
Ella: Contame… (Dubitativa)
El: Soy hijo de desaparecidos. Me entere cuando cumplí 16 años. Y hoy…hace nada más que unas horas, me entere el nombre de mis verdaderos padres.
Se produjo un silencio ensordecedor. Los ojos de Ana se abrieron grandes y redondos como la luna y su mueca alegre, se desvaneció. Ya no olía a rosas.
Ella: ¿Hijo de desaparecidos? Hijo de desaparecidos… (Repitió susurrando)
El: Si…posiblemente mis padres fueron Laura Esposito y Hernan Fernandez. Dos completos desconocidos para mí. Es rara la sensación que me produjo enterarme, saber sus nombres, sus edades…no termino de procesar muchas cosas.
Ella: (tomándose la cabeza con ambas manos). Si…complicada.
El: Discúlpame, no quiero cargarte con algo tan denso pero necesitaba hablarlo con alguien. Vine al bar para escaparme de mis amigos y de mis padres, los que todos estos años se ocuparon de mí. No quiero que ellos lo sepan. Todo esto lo hice solo. (Se tapa los ojos con ambas manos y golpe su cabeza contra la mesa. Llora)
Ella: Me tengo que ir…eeh discúlpame. (Arroja plata en la mesa, toma su cartera y se va corriendo, desesperada como perseguida por una sombra).
El: Espera, Ana, no te vallas!! (Grito visceralmente).
Y Ana se fue.
Corrió hasta su casa, con la misma desesperación que corre un niño en busca de su madre, cuando aun es pequeño y cree en los monstruos.
Ana nunca encontró a su madre.
Si llego a la puerta de su casa. Las manos le temblaban y le sudaban las plantas de los pies.
El: Ana, Ana (grito agitado) espera, déjame ayudarte. (Tomándole las manos).
Ella: No, ándate por favor, déjame yo puedo sola, ándate (Grito)
El: Ana, que te pasa, por favor déjame ayudarte a abrir!
Ana se desvaneció. Pedro la tomo por la cintura y logro abrir la puerta.
La recostó en su cama y espero a que Ana reaccionara.
Mientras Ana habría los ojos, obnubilada como en el crepúsculo, Pedro tomo un pañuelo blanco apoyado sobre la mesita de luz, lo mojo y lo coloco sobre su frente.
Cuando por fin Ana pudo abrir los ojos, él se acerco y suavemente apoyo sus labios contra los de ella y sintió una paradójica sensación.
Ana se quedo inmóvil y con una fuerza inexplicable, se levanto y lo empujo tan fuerte que Pedro se callo de la cama.
Ella: (llorando) No, Pedro no…
El: Perdóname Ana, fue un impulso…sos tan, tan hermosa. Siento que te conozco de toda la vida. Discúlpame soy un desubicado.
Ella: No entendes Pedro no entendes (decía entre sollozos)
El: ¿Pero que es lo que pasa? ¿Sos casada? ¿Es eso no?
Ella: No, no soy casada…soy esto (Y entonces Ana se paro y camino rápidamente hacia el comedor).
La sangre de Pedro comenzó a helarse, la respuesta corría por sus venas.
Ana le da un papel.
Pedro lo toma y lo lee.
Permanece inmóvil por varios minutos.
Levanta la vista, la mira.
La mira lejana, como inalcanzable.
Lloran, ambos lloran infinitamente, pero no se tocan.
La sangre hierve, se mueve, se une.
Las paredes envuelven el momento.
El rincón de Ana esta empapelado de fotos y fotos de las Madres de Plaza de Mayo y una frase escrita en rojo descansa en el espejo “Nunca mas”.

Enero 2008

V I V I R


¿Por qué nadie lo sabe si es de todos?

El reflejo de nosotros se intuye en ellos.
El llanto sordo de los niños
y las nubes redondas, altas, inalcanzables.
Las enredadas redes de la vida
y mi vida en vertical para la cual no nací.

Las calles húmedas, los pastos secos.
La barba suave, los pieces fríos.
Los rayos de Sol que deslumbran mis pupilas.
Las miradas cómplices.
Las manos amigas.
Los abrazos enérgicos.

Los relojes que giran paranoicamente.
La hora atrasada, sesenta minutos menos para ser.
Los niños que crecen.
Los hombres que luchan.
La vida que transcurre y no para, nunca para.

La marea del mar, el brillo de la luna.
Los jardines verdes y mullidos.
Mi extenso pelo enmarañado en mi Alma
junto a mis recuerdos, mis carencias, mis costumbres.

La conciencia expandida, la inteligencia no circunscrita.
Un grano de arena de un desierto infinito.
Una gota de agua de océanos eternos.
El sincrodestino.
Amaneceres frescos con olor a sahumerio y risas apretadas.
Atardeceres rojos sangre anuncian
las partidas, las ausencias, soltar manos, despedirse.

La música que eriza los pelos del brazo.
El cosquilleo que baja por la columna vertebral.
El sudor en las manos que baja por el cuello.
Mariposas en la panza.
Nudos en la garganta.
Lagrimas en el Alma.

La vida, la vida toda.
La existencia humana, inhumana
La existencia.
El presente continuamente continuo.
La experiencia.

Los padres.
Los hijos.
Mis hijos.
El mundo.
Los otros mundos.

La extraña sensación de estar viva
y de formar parte te esto.
De esto que no se describe con palabras
de lo inexpresable, de lo que no tiene nombre.
De la experiencia espiritual que vivimos en envases humanos.
La vida.
Toda la vida y la muerte contenida en mis muñecas.
Los registros del Alma contenido en los ojos
Y en esa sutil sensación de saber que ya fuimos.
De saber que algo, sabemos.

N.P.S
29/01/08

Un amigo es la mano que despeina tristezas

Los amigos son esa parte de la raza humana
con la que uno puede ser humano.
Jorge Santayana


Porque se lo merecen. Porque hoy son mi inspiración. Porque desbordo de sentimientos, recuerdos y emociones quiero escribir sobre esa gente que amo tanto. Sobre esos fueguitos que iluminan, que vibran y que comparten la vida, su vida, mi vida.

Por sus manos amigas, por sus miradas partícipes, por sus manos amplias, por sus mambos compartidos, por su huella en el mundo, por ser parte del mió.
Porque estoy transitando un momento hermoso con seres que están en sintonía y que de alguna manera hoy son mí musa.
Surgió en mi dicha sensación (que luego se transformo en reflexión) cuando estaba en el parque con ella. Una rubia bonita de ojos verdes, llena de Arte, de ganas y de sonrisas, siempre. Tomábamos mate, nos reíamos de las cosas de la vida, de nosotras. Ella tejía macramé y me preguntaba a mí, y a las nubes, si tiene que irse a Europa o no. Una chica sencilla pero profunda. Ella dice que nadie es más sucio que ella, pero en realidad todos sabemos que es trigo limpio.
Una hippie fanática del melón que de la nada dice “¿Qué onda?” y produce ternura. La que hace pochoclo, la que baila y habla, la que dice “Buen día” a las 8 a.m. con el termo en la mano y escribe un texto que termina con la palabra “concupiscencia” y cree que cualquiera debería entenderlo.
Al rato, cayo la tercer integrante de un sueño latente. Sutil y amplia. Acompañada de sus enormes ojos, que estoy segura, siempre miran más allá. Porque lima con sus fotos y habla con sus silencios y se emociona cuando esta en la cima de una montaña. La que va a la payamarcha, es geminiana y también sueña.
Eramos tres, decía, faltaba la cuarta. ¿Que decir de esta integrante? Mi siamesa, mi reflejo, un pedacito de Alma y utopía. Una niña fucsia, una payasa triste, una mujer con alas. Mi compañera, mi hermana, parte esencial de mi existencia toda.
Con ella los silencios hablan y tenemos una idioma, una vida, casi un Alma.
Y así las cuatro volamos swingeando por un sueño, delirando que somos propapacufle y algún día haremos un numero limadohippieypacifico, claro. Las tardes en el parque, tomando mate con hierbas y filosofando sobre la vida. El famoso “Whuot?” al unísono y el explosivo y elocuente “no, meennn, enserio”. Y además de todo esto, animamos fiestas infantiles, toma! Que lindo es poder saber que existen, que son y que somos.
Siempre la vida une a la gente por algo, Dios tiene un plan para cada uno de nosotros.

Volviendo hacia atrás, decía que mientras yo cebaba mate con hormigas y ella me tejía una hermosa trenza, un mensaje ilumina mi celular. Un Alma gemela que me contaba que acababa de hacer parapente en Tucuman y estaba alucinado. Un ser que desborda de luz, sabiduría y sobre todo bondad. Conozco pocas personas tan buenas, compasivas y hermosas como el. Un compañero de esta vida y de muchas otras.
Otro hippie que cree que otro mundo siempre es posible y que me conoce casi más de lo que yo misma me conozco. Sonrió y me emociono, cuando recuerdo que su nick de ayer a pocas horas de partir para el norte era “Tucuman, hazme llorar” ¿Se entiende ahora lo que digo? De ojos tristes y risa contagiosa, un retazo de Dios.
Además, él me decía, que se cruzo con otra Alma hermosa, que tengo la dicha de tener en mi vida, haciendo dedo para San Luis.
Y entonces…por un momento se detuvo el tiempo. Pensé en mis amigos diseminados por Argentina, hippeando por todos lados, interconectados y me emocione.
Se me inflo el corazón de alegría, de empatia, de ternura y de amor.
Otro grupo de Almas esta en el norte. Uno de ellos es el que estaba haciendo dedo. Los “limados”, unos hippies sensibles, transparentes, con miradas profundas que siembran futuro. Las bolas de cumbia andantes, que son necesarios siempre. Los que aparecen a las 5 a.m. saltando en la cama, donde tres de las integrantes de propapacufle intentaban dormir, diciendo “Chinchilla de mierda” y tirándome espuma encima. Y a los pocos segundos se escucha a la rubia, cuarta integrante, hablando de los testículos y su caída. Si, siempre tan normales, ehh…!
El de los rulos, que siempre acota “ayy pero que bronca que me da”, me avisa a las 9 a.m. que se compro crema para “rulos obedientes”. El niño pisciano, al cual apodamos Tatan, compra un pan (si, un solo pan) en el supermercado que era un psiquiátrico (por nuestra agradable presencia) y el tercer integrante, mi canoso preferido, diciendo muy seriamente que había olor a polilla en el cuarto de la hippie dueña de la casa.
Un grupo de seres exóticos y queribles, sin duda.
Y propapacuble, que lloran en la cima del Uritorco, comen melón y bailan chacarera descalzas. ¡Son tan lindas!.
Los chicos de la facu, mis fantásticos bellos. Ella que con sus trenzas y su sencillez me dice que me va a contar como le fue en Capilla del Monte, cuando su Alma vuelva, porque todavía sigue allá. Una payasita profunda, con una sonrisa que sana y una fuerza magnética que hace vibrar. Él, el que se esconde atrás de una coraza, se indigna porque quiere volver al Sur y no se adapta a la ciudad. Con el soñamos ponernos un centro de terapias alternativas psicofísicas espirituales y algún día, no muy lejano, quizás deje de ser solo un sueño. Dos seres que llegaron a mi vida hace un tiempo y que siempre llevo en mi corazón. Me acompaña en mi esencia su energía, y lo que nos une y no podemos describir, pero sabemos que existe.
Muchos de mis amigos son viajeros que con su paso vagabundo y su llanto por el mundo saben que otro mundo es posible y luchan porque esa realidad no sea solo real en su mente.

También están los artistas. Los escritores, dramaturgos, cirquenses, músicos, la actriz dramática que toca el piano y la mujer perfecta y sensible. Ese hilo invisible que los une, los acerca, los fusiona. Los identifica y teje una red de luz que nunca me deja caer y siempre me permite entender que no estoy sola.
Los que se van a Europa a probar suerte, a ver que onda o a recorrer. Los que se van a dormir al medio de una montaña, los que se conectan con la naturaleza, los que buscan constantemente respuestas y los que viven intensamente.
Los que liman, los que malabarean con su propia Alma, los que viven para hacer reír al resto cuando ellos solo conocen lagrimas.
Los que te ofrecen su casa y tienen la capacidad de emitir la palabra justa en el momento necesario.
Siempre me sorprendió darme cuenta cuanto me conocen muchos de ellos. Soy demasiado mala mintiendo y ocultando sentimientos, más aun con gente que sabe entender mi mirada. Y a veces, debo confesar, me produce un poco de miedo sentir que con solo mirarme saben que me pasa, que pienso, que quiero. Y lo que es aun más maravilloso es que saben, incluso, que deja de pasarme.

También están esos de Internet. Los que están lejos pero cerca. Con los que me paso horas impulsivas y delirantes hablando de temas profundos o triviales. Indigos que la tecnología me hizo cruzar y despertar. Seres hermosos como el muchacho de pelo largo y mirada ancestral. Hermanos espirituales, como la niña de Santa Fe que me conmueve con cada mail y cada mensaje de compasión y luz.
Soñadores, guerreros, que expanden conciencias instintivamente.
La rubia, esa nena que conocí en jardín de infantes cuando solo teníamos tres años y mediamos muy poquito. Con la que jugué en el arenero y con la que descubrí la vida en la secundaria. Con la que tuvimos distancias y ausencias, con la que hoy es mi amiga. Una maestra jardinera que vive en Córdoba y en Buenos Aires casi simultáneamente. Un cúmulo de recuerdos y vivencias, ella tan simple y directa, la niña de goma eva, de la cartera de coco Mexicana, ella.
Mis amigos, todos, una gente bonita que vale la pena tener cerca.
Sin ellos, la nada.
Por que cuando estoy con un amigo no estoy sola ni somos dos. Somos.
Y tengo el privilegio de poder pensar en vos alta con muchos de ellos. Es como tener otro yo enfrente de mí. Un filósofo dijo que quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo. Y si, realmente lo es.
Ya lo dice un antiguo proverbio oriental “Yo soy otro tu”.
Con este tipo de relaciones uno se siente libre, aireado y transparente. Porque ya no hay vergüenza, no hay pudor, no hay secretos. La verdad siempre libera, quita peso y evita angustias.
Las filosofías de vida, las maneras de ver, de recibir, de dar, de ser. La divergencia que también nos une y nos enfrenta cuando es necesario. Esas diferencias que nos hacen aprender cosas nuevas, que nos hacen comprender cosas viejas.
Los opuestos complementarios.

Dime con quien andas y te diré quien eres.
Sin ninguna duda lo es y me siento orgullosa por ello.
Por que mis amigos luchan, porque quieren un mundo mejor, porque están llenos de colores, de buena onda, de bambula, de mate, de mirada profunda y manos abiertas.
Si, por supuesto, también están llenos de mambos, de problemas existenciales y de luchas internas como todos. Y también por eso los amo.

En mi carta natal, siempre dice textualmente “Nadia tendrá amigos bohemios, artistas y sensibles. Se relacionara con personas excéntricas y raras (...)”
Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene y no me cabe duda.
Cuando era más chica, sentía que tenía pocos amigos y que la soledad era la única que siempre se quedaba a mi lado. Muchas veces me separe, por cosas que hoy siento insignificantes. Muchas otras me lastimaron. Sufrí traiciones, mentiras, engaños. Pero claro, también sabemos que uno atrae lo que es, por que las personas funcionamos “magnéticamente” a través de la energía. Ahora, quizás comprendo porque en otro momento de mi vida atraía a determinadas personas, jodidas y enroscadas que me producían tanto daño.
Y la vida se trata de eso, de conocer, de aprender y de soltar manos.
Algunos se fueron porque cumplieron etapas, otros porque no eran verdaderos amigos, pero siempre de todos aprendí algo.
Y hoy por hoy pareciera que la vida me regalo un manojo “nuevo” de personas, que son el tipo de personas que siempre quise tener a mi lado.
Reflejos de mi propia existencia, del mundo que quiero.
Los amigos que no son ni muchos ni pocos, sino los suficientes.
Porque sobran las noches de confesiones, de abrazos, de miradas inseparables.
Las esperas en el piso de una variete, los mails extensos y las charlas profundas.
Las complicidades, las recetas y los recuerdos.
El idioma que cada grupo crea, las complicidades que solo ellos entienden.
Decía Aristóteles que la amistad es un Alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos Almas.
Agradezco inmensamente a mis verdaderos amigos. A los que me hacen sentir parte de un todo, a los que no me hacen sentir diferente ni ajena. A ellos que son seres que conforman parte del mundo que yo quiero transformar. Admiro la sencillez de muchos, la inteligencia de otros y la sana convivencia que algunos pueden tener con su propia locura.
Gracias por quererme y por bancarme, más aun a los que me conocen íntegramente y a pesar de eso me aman.

N.P.S
10/02/08


La influencia de la noche

Amo la noche en todos sus matices. Siempre me sentí una criatura nocturna, atraída por el misterio de las sombras, de la brisa húmeda de la noche y la pálida luz de la luna iluminando la negrura del paisaje.
La noche esta empañada de un aura que siempre me atrajo y me sedujo.
La noche no habla, susurra.
La noche es profunda y mística.
La noche incita, tienta, atrae.
Es magnética la luna y lúgubre el aire.
Y pensando en la noche, en la negrura del espacio me surgieron algunas ideas que quise plasmar. Porque definitivamente la noche es dueña de muchas virtudes.
Generalmente las fiestas se hacen de noche. En la mayoría se toma alcohol y/o se consumen drogas. Pareciera que de noche uno se desenfrenara más que de día, tal vez tengamos la sensación de que estar resguardados entre sombras nos protege de la mirada del otro. Del que dirán, de ser descubiertos, de ser observados.
De noche somos como cazadores acechando a su presa (si la presa no somos nosotros!).
El sol no asoma de noche y sus rayos no nos dejan expuestos a la intemperie.
La luz de la luna es pálida, es compañera y siempre esta ahí como testigo de noches románticas, descontroladas o simplemente resplandeciendo la oscuridad.
Si miramos el cielo de noche, en un lugar donde las sucias luces de la ciudad no lo iluminen, es negro.
Profundo, oscuro y negro.
El negro nos permite pensar, concentrarnos. Nos hace reflexionar. Mirar el cielo, o el campo de noche, es como perderse en una agujero sin espacio ni tiempo.
Enfocar nuestros pensamientos en profundidad, escarbar dentro de nosotros mismos.
Al tener menos estímulos, de luz, brillo, color, estamos mejor predispuestos para el análisis, mas reflexivos y profundos. La noche suele generar estados filosóficos espontáneos, más aun a la luz de la luna o de las estrellas.
¿Quién no ha compartido noches enteras al aire libre hablando con amigos, con parejas o incluso con uno mismo?
Otra de las cosas que pensé es que el sexo y la noche, todos sabemos, se llevan muy bien. Los amantes se encuentran preferentemente de noche, también por esto que antes decía, de no ser descubiertos. La oscuridad parece ser un manto debajo del cual los pecados y lo prohibido se esconden y duermen lejos del resto de los mortales.
Las velas, los sahumerios y los objetos románticos suelen decorar el encuentro entre dos seres que se fusión en pasión, lujuria y amor.
Incluso se ha comprobado, por las noches, un cambio en la función ovárica . La Luna influye directamente en la concepción de todas las criaturas vivientes. Por ejemplo en la luna creciente, la savia sube; en menguante baja, y esto es extraordinario.
Por otra parte se ha comprobado que la falta de luz solar produce en los seres humanos un estado de apatía, melancolía o depresión. Existe incluso la llamada “depresión invernal”. Es decir, que la falta de luz solar produce muchas veces un estado melancólico, triste, nostálgico. Todos hemos pasado por etapas de desamor, de perdidas, de separaciones y ausencias, donde nos martirizamos por las noches con música, con pensamientos, con recuerdos que nos inundan de lagrimas. Pareciera que la noche se empeña en hacernos recordar lo que no fue, lo que nos daño, lo oscuro de la noche misma.
También sabemos que la luna, quien decora la noche como una lentejuela pegada en el alto cielo, siempre estuvo relacionada con la Magia y los aquellares. Antiguamente, la mayoría de las celebraciones, iniciaciones y rituales relacionados con la Magia o ciertas culturas, eran realizados de noche a la luz de la luna, mas aun si esta es llena. Sobran historias de brujas, gatos negros, y sectas que realizan por las noches sus ritos.
Por supuesto que también la luna tiene una importante influencia con la psiquis humana, de alli deriva el termino “lunatico” En general lo negativo y perverso lo atribuyen a que si la Luna ejerce fuertes efectos de gravedad sobre las masas oceánicas, mareas, y nuestros cuerpos están compuestos en un 75% de agua, análogamente afectaría nuestra psique. La Luna que nos ilumina en el espacio infinito, nos influye, nos modifica.
La Luna controla toda la mecánica de la naturaleza, actúa sobre los líquidos incorpóreos e inorgánicos; controla el crecimiento de las plantas; ejerce influencia sobre los fluidos sexuales; regula el flujo menstrual de la mujer; gobierna la concepción de todas las criaturas, etc.
Incluso los departamentos de bomberos han observado que reciben un 25 ó 30 por ciento más de avisos las noches de Luna llena. Enfermeros que trabajan en pabellones de psiquiatría informan de mayor número de alteraciones en el comportamiento de sus pacientes. La Luna llena, de cuya importancia nos hablaron ya los astrólogos hace mucho tiempo, es la responsable de crímenes pasionales, de cambios de humor, de depresiones e insomnios. La influencia de la Luna sobre nuestro organismo no es solamente externa, circunstancia que se comprueba por el hecho de que el ciclo menstrual de la mujer tiene la misma duración que el mes lunar y que el periodo de gestación es de nueve meses lunares. Una creencia popular es que, con la Luna llena, los partos son más fáciles y más frecuentes. Un médico alemán, el doctor Schultze, se tomó la molestia de verificar este dato y comprobó que desde que existen registros, nacen, efectivamente, más bebés en época de marea alta, es decir, de Luna llena.
Increíble ¿No?.
Nuestro cuerpo físico posee fuertes y antiguos vínculos con la Luna. Como regente de los fluidos del cuerpo, la Luna actúa de forma especial sobre el sistema linfático, el cual se encarga de defender el organismo contra las infecciones. Debemos recordar que nuestro cuerpo es 75% líquido al igual que el planeta, y que la sangre de nuestro cuerpo a lo que más se parece en su composición es al agua de mar. Todo está relacionado, como es en lo grande es en lo pequeño, como es arriba es abajo, como es adentro es afuera, así lo expresa la "Ley Universal de Correspondencia".
Hay muchisimas teorías interesantes que relacionan la psiquis humana con la luna, la influencia que esta tiene sobre nosotros. Personalmente hay una en especial que atrajo mi atención.
La luna llena representa para la humanidad el momento mágico de la plena conciencia y la integración de las polaridades. Cuando la luz del Sol irradia sobre un cuerpo físico, éste siempre proyecta una sombra. En nuestro planeta ocurre lo mismo ocasionando el día y la noche. Siempre que una parte se ilumina la otra queda relegada a la oscuridad. De igual modo ocurre en nuestra mente. Existe una parte de nosotros que vive oculta en una zona donde nosotros mismos no hemos querido mirar. La psicología moderna la llama la sombra. Allí viven resentidos todos nuestros sentimientos reprimidos, todas esas cosas que no hemos querido aceptar y sin resolverlas o trasmutarlas las hemos ocultado en esa zona oscura y creemos que por no verse, no existen. Es decir, lo que comúnmente llamamos el inconciente donde se aloja el material reprimido. Esa mitad, guarda los instintos animales, las pasiones, la irracionalidad. En el transcurso de la vida, muchas veces nos hemos asustado al comprobar que afloran a la conciencia pensamientos y sentimientos que no están de acuerdo con lo que nosotros somos o creemos ser. Es como un monstruo que nos asusta. Es la sombra, el lado feo, oscuro de nuestra conciencia. Cuando la Luna está llena ocurren muchos fenómenos en los sanatorios de enfermos mentales y en las calles, hechos comprobados en las estadísticas de la policía de todas las ciudades del mundo. Los enfermos se excitan y aumentan sus crisis, principalmente aquellas donde la agresividad animal domina. En las calles de las grandes ciudades aumentan las violaciones, pues el deseo sexual se hace incontrolable para algunos. El mayor índice de accidentes por velocidad y suicidios ocurre durante la Luna Llena, principalmente cuando se encuentra en su perigeo y coincide con el fin de semana. Sin embargo, para el hombre consciente, para aquellos que han elegido el camino de la integración espiritual, este momento, lejos de ser peligroso, se convierte en un momento de oportunidad, ya que mediante la meditación logra integrar las zonas oscuras de su propia psiquis y así logra mayor integración. En cuanto a la vida cotidiana, en estos momentos no es recomendable discutir o enfrentar situaciones de violencia, pues los estados reprimidos como la rabia pueden surgir en forma de estallidos. No es buen momento para organizar una fiesta donde se ingiera licor. Se deben evitar todo tipo de discusión, así como asistir a eventos masivos donde se manipulen los estados emocionales. Para algunos especialistas, la Luna no sólo moviliza periódicamente las aguas y tierras de nuestro planeta, sino también los sentimientos, ideas y acciones de sus habitantes. Otros expertos de EUA han encontrado que durante la Luna llena -y en menor medida, en la nueva- aumentan no sólo los crímenes violentos y delitos sexuales, sino también los ataques epilépticos, ingresos de pacientes psiquiátricos y suicidios. La relación de la Luna con la sangre no se limita a los delitos: también se han informado “correlaciones que superan los márgenes de lo casual” entre las fases lunares y el incremento de las hemorragias, las transfusiones sanguíneas y los infartos. Se afirma que la luna llena activa la ovulación, acelera los partos, rige nuestros ritmos biológicos, tiene propiedades afrodisíacas e inquieta a los ansiosos o deprimidos, además de alterar el sueño.
Si, la noche y su mas fiel amiga, la luna tienen una influencia misteriosa, infinita y mas que interesante sobre nosotros y también sobre otros reinos como el vegetal y animal.

Enero/Febrero 2008


BIBLIOGRAFIA

* Dr. Arnold L. Lieber, psiquiatra estadounidense quien en su famoso libro “El influjo de la Luna”, defiende que estadísticamente el efecto lunar influye en el funcionamiento psicofisico de los seres.
* Margarita Landi periodista española y experta en criminología.

También consulte a varias enciclopedias, astrólogos y sitios relacionados. Pero todos los datos estadísticos o comprobados científicamente, fueron extraídos de estudios profesionales como los de Lieber.

El día que conocí a Dios

Y el deseo se hizo realidad.
Me subí al auto, cerré la puerta, ajuste el cinturón y el mundo quedo del otro lado.
El Mar me esperaba, con más espuma que nunca, sal dulce y olas salvajes.
La ruta me daba miedo, casi pánico. Algunos sueños e intuiciones me habían dejado un tanto preocupada. No podía estar del todo relajada y había algo en mi interior que me mantenía tensa y agitada como el Mar en luna llena.
Algo que no llegaba a dilucidar pero estaba presente.


Y entonces sucedió el milagro.
La presencia.
La energía.
Mire hacia mi derecha y el tiempo se congelo.
Sentí un abismo en el pecho.
Mucha luz en el Alma.
Y una sensación, que supongo, debe ser muy similar a la de volar.
Mis ojos se posaron sobre las nubes y el único pensamiento que me invadía constantemente era saber que ahí atrás, estaba Dios.
Esas mismas nubes que parecían pintadas, ese Sol brillante e increíble, esos rayos que penetraban la tierra e incluso yo misma, éramos Dios.
Nunca vi un cielo igual. Nunca.
En veinti tres años jamás vi algo parecido.
Me quede hipnotizada, pasmada de tanta perfección.
Y sé que no era solo un fenómeno climático acompañado por un estado de alegría ansiosa.
Era algo más.
(Vieron que uno se da cuenta cuando es “algo más”)
Era una señal.
Todo el tiempo sentía que las nubes iban a abrirse y vería a Dios.
No. No creo que Dios sea un hombre de barba blanca, sentado en un trono y rodeado de Ángeles…para nada. Creo que es una energía infinita y eterna, que no tiene sexo, ni tiempo, ni espacio, ni.
Pero de todas maneras, mi mente humana, finita y racional no podía perder de vista ese biombo de nubes como buscando algo detrás.
El estaba ahí, enteramente ahí.
Yo lo sentí y pase la mayor parte del viaje contemplando y perdiéndome en esas masas de gas.
Y así se me paso el viaje, sintiendo que “alguien” me tomaba de la mano.

Me relaje, me tranquilice y disfrute.
Llegue sana y salva a destino.
A mi destino, mi medio acuático, mi pasión.
El quince de febrero del dos mil ocho, a las cinco y veintiséis de la tarde, lo conocí.
Si, esa tarde conocí a Dios.

N.P.S
25/02/08

Todos


Todos tenemos un amante por ahí.
Todos tenemos un suicidio en stand by
Todos tenemos un ojo de más
Todos tenemos algo que ocultar
Todos tenemos una historia homosexual
Todos tenemos un muerto en el placard
Todos tenemos un secreto pasional
Todos tenemos cuentas sin pagar
Todos tenemos libido de más
Todos tenemos ganas de desgarrar
Todos tenemos ganas de asesinar
Todos tenemos ganas de penetrar
Todos tenemos ganas de no ser
Todos tenemos ganas de cruzar
Todos queremos saciar la sed
Todos somos sombras
Todos somos inconcientes
Todos somos salvajes
Todos somos mugre
Todos somos siniestros
Todos somos crueles
Todos somos un reflejo del otro
Todos nos ganamos el infierno
Todos mentimos y todos somos parte del todo que elegimos.
To2.

N.P.S
17/03/08

** Las dos primeras frases corresponden a Liliana Felipe, de la canción “Los nadies”

Mar, yo soñaba ser como tú eres

Volver a los orígenes, a mis orígenes.
Al vientre, el agua salada, los peces, el Mar.
Flotar en tus brazos, yacer en tu arena.
¿Habré sido sirena? ¿O gota de yodo?
¿Gaviota, caracola o estrella?

Siempre me quedara tu suave voz, mar
y el eterno eco de tu susurro salado.
Tu sutil caricia espumosa.
Tu profundidad inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Necesito tu fuerza, tu salvajismo innato.
Tú agua helada, tu espuma tibia, tu arena húmeda.
El viento que inventas, la pasión que inspiras.
Siempre fuiste mi musa, mi sangre, mi medio.

La unión de las rompientes y la arena; esta y no existe porque nadie le puede hacer mal. Es y no es. Como el horizonte. Como el amor.

Siempre cuento con las alas del mar si no encuentro un ser humano que me comprenda más. Vos, como una extensión de mis células, me comprendes.
Me tomas entre tus brazos blancos y me reconectas. Me elevas. Me despertas.
Me desbordas de energía, de lágrimas, de paz.
Y siempre me atraes magnéticamente hacia el centro, hacia la profundidad más oscura que existe en este universo…tu fondo ¡Oh mar! ¡La existencia acuatica!
Si alguna vez termino, quisiera que sea arrullada y durmiendo con ella, que Dios sabe que poemas nuevos fue a buscar.
Siempre tiemblo y vuelvo a temblar.
No me mires no me toques si me pongo a gritar.
No nací para vivir en vertical sobre la tierra.
No pertenezco al elemento solidó y áspero que es.
Sumergirme, fusionarme con el horizonte y ser.
Si pudiese pedir un deseo, pediría tener branquias.
Si pudiese…

N.P.S
17/03/08


* El párrafo en cursiva y el titulo pertenecen a Alfonsina Storni
** “La unión (…) como el amor” pertenece a un amigo
personal.

Me pienso, luego existo

La miro desde una mirada externa lo más subjetivamente posible.
Intento olerla, sentir su fragancia, su perfume, su aroma.
La encuentro en el suave lila de sus paredes como tapizada allí.
Se diluye y se fusiona con el color formando un color inexistente que solo algunos pueden ver.
Es una mujer violeta, y aun en sus diferentes ciclos, su matiz se mantiene.
En las espinas de los amados cactus de su ventana, recuerdo las punzadas que la vida le dio, enseñándole que no existe rosas sin espina.
En cada una de sus piedras, los recuerdos, las huidas, las personas.
En sus cuarzos, la naturaleza, la energía, el misticismo que la caracteriza.
En cada caracol encuentro cenizas de ella, restos de arena y sal de su medio innato, de su amado Mar, su pasión, su musa.
Cada libro, que parece respirar por si solo en aquella biblioteca, moviliza alguna pestaña, célula o glandula dentro de mí. Y entonces recuerdo noches de soledad leyendo a Alfonsina sintiéndose menos sola. Noches de frió y oscuridad, leyendo a Alejandra con la taza de café con leche como única testigo. Y el olor a libro viejo me recuerda también un poco a ella.
Más abajo, los portasahumerios, el OM y el pentaculo. Y una cantidad incontable de sahumerios y esencias que despiertan todos los sentidos.
La reconozco en la penetrante mirada de Fernando, en la luz de emergencia de sus ojos, que esta en todas partes hacia donde miro. En la sal de las lágrimas de Alfonsina, en la energía de Angelina y su boca. En la piel de Virginia, en sus rulos caóticos y en su lamento eterno en aguas negras. Un joven con mirada pisciana y rasgos perfectos decora varios sectores. En el, también la encuentro a ella.
Incluso en las revolucionarias venas del Che que me mira desde una foto sepia y en todas esas personas que se identifica tanto, que son casi una extensión de ella.
La miro y me encuentro, y es raro. La sensación es una mezcla de adrenalina con magnetismo.
En un intento inútil, desesperado y absurdo intento abrazarla, casi arañando el aire, pero no lo logro. Por momentos logro sentir en el aire “eso” de lo cual tanta gente habla y aun algunos, se atreven a hablar, confesar o reprochar.
Intento pero no llego a penetrar en esa aura violeta.
Es como caminar sobre la cornisa entre el cielo y el infierno.
No llego.

Y ahí entonces, cuando me miro desde afuera, que comprendo y dejo de comprender.
(Si si maldita dualidad innata que me corroe por dentro).
Me comprendo desde el psicoanálisis, desde mi catarsis abstracta y explicita.
Me comprendo desde la espiritualidad y hasta comprendo más el mundo pero sobre todo comprendo a la gente que me rodea.
Y si…a veces me enamoro de ella, supongo que es algo natural que a todos nos debe pasar en algún momento. Y no es “ego”, ni pedantería.
En general cuando uno esta conforme con lo que es, hace lo que le gusta, plasma en su arte y su creatividad lo que le interesa y lo moviliza y se siente libre, entonces nos amamos un rato. Nos sentimos orgullosos por así decir, de algo que hicimos o simplemente de lo que somos. Nos tomamos de la mano con nuestros problemas, con nuestro pasado, con nuestros rayes cotidianos. Nos reconciliamos con todos y cada uno de esos seres que somos internamente.
Y en ese “amar” me siento por un segundo (y quisiese que fue mas que eso) otra persona. Siento que soy otra/o enamorándose de mi. Me hipnotizo, me entrego, es una sensación extraña, ajena pero interna, mía pero desconocida.
Entonces, en ese microsegundo cuando miro a Nadia de frente y a los ojos, cuando respiro todos estos largos 23 años y sobre todo cuando me enredo en su pelo…
por momentos la quiero abrazar fuerte muy fuerte, porque se mejor que nadie como piensa, como siente y quien es. Sé lo que necesita, conozco sus demandas y entiendo sus silencios y entonces solo quisiera abrazarla en silencio porque las palabras ya casi no le gustan.
En otros momentos me produce un poco de lastima, de compasión. Sobre todo cuando mira a un punto fijo, baja la mirada y respira profundo. Y cuando responde: nada. Ese nada, encierra al todo, que es tanto que no puede nombrarlo. Entonces, se resigna cada tanto a decir “nada” como quien dice “hola” y no pude decir más.
Es la vida, es toda su historia, sus manos, su frente amplia, su mente, contenida en esa mirada confusa y en esa carencia congénita.
Si, claro también en otros momentos tengo muchas ganas de pegarle, de samarrearla en el aire y gritarle en seco “paraaaa” pero no, ya casi no lo hago porque ya asimile que ella no tiene límites y se desborda siempre. No va a cambiar, es parte de su naturaleza, de su mujer salvaje, su loba. Mejor dejarla ser y jugar a la par. Si no se permitiera desbordarse de esa manera, posiblemente seria un ser bastante cruel, oscuro y reprimido. Estallaría por otros sectores, que prefiero no conocer.
Y así la quiero, con sus cosas malas, buenas. Con su belleza, con su horror. Con sus secretos y con su desnudez. En su cielo, en su infierno y en todas y cada una de sus facetas esquizoides.
Justamente, creo que la quiero porque se permite ser eso e intenta cada día, convivir con todo eso que es, que no es simple ni finito, pero es. E intenta llevarlo lo mejor posible, porque no quiere ser lo que fue, ni quiere desterrarlo completamente. Quiere ser un conjunto de tiempo, de ese tiempo en el cual no cree. Quiere ser la nena del pasado, la mujer del presente y la anciana del futuro. Quiere ser eso, más todo lo demás.
Es ella y cuando la pienso, existe, porque cuando ella me piensa, existo yo.
Nuestra existencia seria la nada absoluta sin el pensamiento de la otra.
Las nadies y un hechizo en forma de murciélago en su boca.

N.P.S
21/03/08

La inmortal

He llegado viva hasta el milagro:
Estoy acompañada por la muerte.
Alfonsina Storni
¿Cuál es la verdadera muerte entonces?
Si, es ella. La dama vestida de blanco.
Tiene las venas tan azules, que parecen bordadas en finísimos tules.
Calados escotes y bordados funestos la escoltan.
Cabellos lacios acarician sus caderas, negros como el azabache, suaves como el azar.
Aquel azar que no esta en sus planes de la suerte que no existe, la hora predeterminada.
Ojos negros. Ojos grandes. La profanidad del mar contenida en sus pupilas.
Labios de pétalos negros, boca llena de anguilas.
Y una voz que hechiza sin discriminar, definitivamente, a nadie.
La frialdad de sus manos, congelarían el corazón de cualquier ser vivo.
Ah si…pero su sangre es tibia.

Y es blanca la piel, pálida la piel.
Y si te roza la inmovilidad es eterna, infinita, fantasmal.
Te toma los dedos uno por uno, y te comprime la existencia.
Te palpa por completo y entonces…te lleva.
¿A las ardientes llamas o a las esponjosas nubes?
No, no están estos espacios ilusorios incluidos en sus opciones.
Ella te lleva a ese lugar que no existe.
Al no tiempo sagrado de la muerte transfigurada.
A lo innombrable, lo desconocido, lo que no se pronuncia.
Y en el viaje, su aliento, es como el aliento de un bebé.
Te abriga y te cala los huesos simultáneamente.
Su respiración es lenta y profunda.
La magnética aura que la caracteriza anestesia y colma de paz.
¿Su energía? hipnotiza.
La pureza, la altura, la esencia.
Ella va, va y te encuentra. No importa donde te escondas, siempre te encuentra.
Como encargos, destinos, karmas.
Ese es su compromiso con la vida. Su vocación.
Largos son sus pasillos y sin embargo tibia es su piel, aunque te hiele la sangre.
Y su mirada ¡Dios mío su mirada!
Es como el sol del atardecer que encandila el Alma.
Dicen que nadie la puede mirar a los ojos porque su profundidad…mata.
Y entonces… no fluya la sangre, no habla la boca, no miran los ojos.
Se congela el tiempo, el espacio se expande, no hay más fronteras.
Todo era una mentira.
Absolutamente todo.

Y si uno mira con los ojos indivisibles y sin pestañear, la ve.
Yo la puedo ver, algunos días, en la gente.
Y de noche en sueños, por ahí se atreve a visitarme.
La puedo oler en las personas, la puedo sentir en el aire denso, sobrecargado y espeso.
Si prestan atención ella esta ahí, en todas partes.
En las arrugas de los ancianos, se esconde en cada pliegue esperando el momento.
En las jorobas de los que cargan cruces, espera la caída.
Y en las pestañas de los seres tristes, sin sueños ni esperanzas…espera la oportunidad.
Y también camina, camina sola. ¡Siempre esta tan sola!
Es el personaje mas temido de toda la historia de la existencia humana.
Nadie la quiere, nadie la espera y todos huyen de ella, a pesar de no tener éxito.
Es como una princesa despechada.
Como quien tiene un trabajo áspero, rígido, denso pero necesario.

Siempre baila por los cementerios, como quien baila en su propia creación.
Y es libre, completamente libre.
Y si uno hace silencio y se queda muy, muy pero muy quieto ella esta presente.
Incluso, a veces…se deja ver.
Se deja sentir y si tu aroma le atrae tal vez deje que puedas tocarla.
Y ahí, en ese punto ínter dimensional atemporal, la propia muerte vive.
Por que los ciclos se fusionan.
Y en una milésima de segundo eterna, dentro del inexistente tiempo, los planos se intercambian y entonces ambos mundos se diluyen en una sola mirada que se palpa y se enreda.
Y si logras soltarla, puede ser que vuelvas…puede ser.

Ahí esta ella.
En cada estatua triste, compungida y gris.
Sobre todo en esas estatuas carcomidas por el tiempo y decoradas con telarañas.
Ahí esta ella.
En cada cruz y en cada sombra.
En cada candado que separa ambos mundos, que marca la diferencia, el abismo, la existencia.
En cada flor marchita, en cada antiguo cajón pútrido.
Y en las lágrimas de cada mortal que visita a sus pares.
Ahí esta ella.
Vive en la frialdad de la piedra.
En la mirada compasiva y doliente de las estatuas de niños, de madres, de vírgenes.
En las plumas de los Ángeles que cuidan el traspaso al otro mundo.
En la sangre de Cristo, en la túnica de Maria.
En la opresión de la sangre acumulada en las venas.
En la puerta de cada habitación.
En el corazón de la tierra.
En los pies de Dios.

(Pero sobre todo en los que se estancan.
Porque lo que se estanca, se pudre.
Y lo que se pudre, muere.)

Habita en todas partes.
Es imposible escapar de ella.
La hechicera más antigua de todos los tiempos.
La reina de la eternidad.
La que hace el trabajo, que nadie quiere hacer, pero que tiene que ser hecho.
Ella.
Blanca y eterna.
Hermosa y amplia.
No, no es muda la muerte.
Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio.
Escucho su dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.

N.P.S
30/03/08



* Lo que esta en cursiva pertenece a Alejandra Pizarnik, Extracción de la piedra de la locura (1968)
Fragmentos para dominar al silencio. (Las modificaciones son mías).

Quiero

¡Dios Dame paciencia pero dámela ya!

Quiero que la facultad me quede más cerca.
Quiero un pantalón negro con rayitas rojas.
Quiero que las uñas me crezcan más lento.
Quiero que el pelo me crezca más rápido.
Quiero que el viento no sea tan frió de noche.
Quiero un corpiño violeta y fucsia de encaje.
Quiero un café bien caliente con mucha azúcar.
Quiero tener más ojos para ver más allá.
Quiero que la sal del mar me endurezca el pelo.
Quiero que los colectivos no vengan tan llenos.
Quiero que no haya dos cuadras de cola en cada fotocopiadora de la facultad.
Quiero que el té no se enfrié tan rápido.
Quiero que a los chicles de menta no se les vaya el gusto en dos mordidas.
Quiero que los zapatos cerrados no me den más olor a pata.
Quiero reírme hasta ahogarme.
Quiero que alguien me abrasé hasta escuchar el ruido de mis huesos.
Quiero que los paraguas no se vuelen cuando hay tornados porteños.
Quiero una medialuna con whisky y caramelo.
Quiero masticar arena.
No quiero que me miren tan fijo.
No quiero tantas caras repetidas en la facultad.
No quiero que todo el mundo tenga All Star.
No quiero volverme rubia.
No quiero más baños sin papel higiénico y sin toalla pequeña de manos.
No quiero más suspiros colgados.
No quiero más pestañas que no se arqueen naturalmente.
No quiero más padres castradores.
No quiero más histeria colectiva.
No quiero más ex novios.

N.P.S
03/04/08

Cuando marchitarse en nacer


…y entonces comienza a oírse el viento silbar en el aire.
Las hojas se balancean en un vaivén que acuna a los pájaros.
Las poleras, los guantes y las bufandas, inquietas, se despiertan en los placares.
Los pasos crujen en las calles bordadas de hojas amarillas y marrones.
Llego el otoño, el frío cala los huesos y enfría las narices.
Las manos no se sienten y el dedo gordo del pie se congela.
Las estufas se encienden, los saquitos de té se acumulan y el amor se acurruca bajo las frazadas.

El otoño, una estación con la cual nunca simpatice.
Después de la primavera, las flores y el verano ¿Quién quiere la fresca oscuridad del otoño?
Los días más cortos, las manos más frías, las calles más desiertas.
Siempre odie el frío, me inquieta, me irrita. Todo me parece rígido, casi congelado.
Las personas parecen estar compactadas dentro de capas de ropa, camufladas en toda esa lana que no deja ver sus almas, sus pieles, sus manos.
El afuera se diluye, se mueren las flores, todo parece triste, sin oxigeno, sin sol,
sin pasto mullido en el cual sentarse, ni mar calido en el cual sumergirse.
Observar como se van quedando los árboles sin hojas, pelados, marchitos,
siempre me produjo melancolía, y hasta quizá, cierta compasión.

Y hoy, cuando el otoño llego para quedarse, algo cambio en mí.
Caminaba mirando hacia abajo pisando una hoja tras otra
tras otra
y otras.
Repleto de hojas amarillas estaba Urquiza y entonces comencé a reflexionar.
Si todas estas hojas marchitas que cayeron de los árboles están muertas en el piso, este proceso esta hablando de dos cosas. Por un lado todas esas hojas fueron alguna vez verdes y hermosas. Todas ellas estaban llenas de vida y, como todo ciclo normal, llego la hora de la transición, de dejarles el lugar a otras, de marchitarse y caer. Y entonces, gracias a todas esas hojas que se desploman decorando el paisaje, es que va a haber lugar para miles de hojas nuevas que esperan nacer.
Nacer para ser verdes, brillantes y hermosas.
Para luego, cumplir un ciclo, ponerse amarillas, secarse y perecer.
De eso se trata la vida, el ciclo vital.
No podría existir la vida, sino existiese la muerte. Ambos ciclos forman parte de la misma cadena.
Están interligados, son interdependientes.
Uno prosigue al otro infinitamente, como una rueda que nunca deja de girar y que además, es inevitable.
Y después de toda esta reflexión existencial que elabore en dos cuadras, mira al cielo, sentí el sol brillar en mis ojos y pensé: la vida, la integridad, la comprensión de la existencia, la unidad.
Y me sentí feliz, porque ya no odio el frío, ni rechazo el otoño.
Ahora tal vez lo pienso como un ciclo inevitable, definitivamente necesario.
No descarto, no excluyo e intento comprender holisticamente todo, integrando la nada al todo.
Y entonces la existencia toma otras formas, otro sentido y otra energía que revitaliza.
Y cuando piso las hojas, sé que en unos meses más,
miles de hojas estarán poblando los árboles que ahora desnutridos abrazan el viento.
Así es la vida.
Uno deja raíces, enseñanzas, historias, huellas.
Porque cuando nosotros nos marchitemos, siempre habrá miles de millones de hojitas detrás nuestro esperando nacer para seguir así completando y complementando la cadena humana, la humanidad,
la existencia y la experiencia que significa vivir.
Todos los seres estamos interligados.
Todos transitamos diferentes estaciones en la vida, en esta experiencia terrenal y anónima.
Siempre es lindo y tranquilizador descubrir en estas pequeñas cotidianeidades,
lo eterno, lo que subyace, lo que sobrevive en el tiempo, en el espacio.
Ahora espero el invierno, porque sé que luego va a florecer la primavera.
Todo es tan necesario, porque todo se complementa y nada ni nadie existiría sin su opuesto.
Los períodos que se entrelazan.
Las etapas que se fusionan.
Las fases que se complementan.
La existencia como un conjunto de hechos que se ligan entre si
formando un todo de sentidos y sensaciones.

Hojas amarillas, solo una etapa del ciclo eterno.

N.P.S
02/05/08

Fotografía: Tomada por mi en el Jardín Botánico, abril 2008


La gloria en zapatillas

Soledad se pone una bufanda azul, porque esta sola y tiene frío.
Fé es muy petiza y se pone zancos para poder saltar algo y tocar el cielo.
A Tristeza, que camina con las manos en los bolsillos, le gusta pisar las hojitas amarillas que el otoño nos da, sentirlas crujir y luego llorar.
Amor, tiene muchas pecas y quiere viajar, pero no esta indeciso. Se mira al espejo y encuentra su destino: Roma.
Su vecina, Muerte se pone pantuflas de algodón porque sus pies ásperos quiebran el pasto.
Paz elige mojar sus talones en la mar, y aunque a veces parece que no esta, siempre acaricia en el viento recordando su omnipresencia en la esencia.
Confianza, vive cerca del parque, y llama por teléfono a Amistad, no quiere ir sola a caminar.
Esperanza, la niña que tiene el pelo bicolor, es la mas alta del camino y por eso no se pierde nunca, siempre sobresale en la fila de sus compañeros. Desde cualquier punto del patio, uno la ve.
Odio duerme solo, siempre solo. Y sin embargo, no siente frío.
Descansa hace siglos en su mesita de luz, una botellita de cianuro, se automedica a diario.
La señorita Salud toma aire en su balcón, y se contamina en la ciudad, se satura de postmodernidad.
A Energía, el muchacho de tiradores marrones, nadie lo ve. El vecindario casi no la percibe pero el se mete sigiloso por cada cerradura y habita ahí, debajo de sus camas, ahí donde nadie limpia ni acostumbra a mirar.
Alegría tiene un cajón lleno de medias de colores, que hacen sonreír a las demás prendas del armario.
La de los zapatos con lentejuelas, llamada Paciencia se pinta cada uña de un color diferente y se hace en su larga cabellera mas de mil trenzas.
Rutina toma cada mañana un café con leche y dos medialunas.
Todas las mañanas, revuelve con la misma cuchara, tres vueltas hacia la derecha y compra las facturas en el mismo lugar.
El Señor Miedo no quiere salir de su casa, no quiere ir a caminar, no quiero probar actividades nuevas y ni siquiera tiene amigos. El No, su perro, es lo único que tiene.
Solidaridad es la mas vieja del vecindario y ama tomar té frío con limón. Es una abuela sensible, llena de experiencia y tiene muchísimos hijos, Amor es una de ellas.
A Pasión le encanta el chocolate relleno de frutilla. Vive enredada en las sabanas, siempre con alguien distinto, bajo la luz de la luna su única testigo. Y a veces se queda sin chocolate porque se devora todo muy rápido. Y cuando Pasión se siente muy sola y tiene hambre, llama a Costumbre su vecina del décimo. Y entonces, ella le trae más chocolates, pero Pasión descubre que solo eran maderas pintados...una magia de cartón.
Compasión, tiene muchísimas mascotas que rescata de la calle. Sale los domingos a correr por el parque con Tristeza y a diario toma mates con Amor, su sobrina. Su hermana Solidaridad, vive con ella desde los principios de la humanidad.
Compasión, come chocolates de frutilla con Pasión y a menudo salta en zancos con Fé. En vacaciones, corre por la orilla de la mar con Paz y en invierno escala altas montañas con Esperanza, que siempre la acompaña como fiel compañera, hasta la cumbre.
Compasión tiene tantos amigos como personas en el mundo, pero siempre trabaja sola.
Duerme ahí, en el centro del corazón de los hombres. En ese lugar que algunos palpan y otros activan.
Y a veces, practica natación en las lágrimas saladas que ella misma produce.
Ah pero eso si…siempre es feliz, la mas feliz del vecindario!

N.P.S
17/05/08

* El titulo corresponde a una frase de la canción “El témpano”. Dicha frase fue quien me inspiro a escribir esto.

El principio del fin

Un lunes de Mayo del año dosmilocho
resuenan mis pasos en el eco de la noche.
Evito pararme a pensar y entonces, acelero el paso.
Pero es imposible no verlo, no palparlo en el aire.
La noche esta solitaria y desnuda en una calle cualquiera.
La Tierra esta triste y enferma.
Se escuchan sirenas
cada vez mas y mas sirenas.
Aúllan los perros, lloran los niños.
Se desploman los árboles.
Se secan los océanos.
Se extingue la raza.
Perece todo ser vivo que habita en este bendito y hermoso, planeta.
Es el fin.
Todos lo sabíamos y nadie lo creyó.
El fin.
Enfrente y adentro nuestro.
Se cae el cielo.
Se derrumba la superficie.
Se oxidan las Almas.
El sentido pierde todo sentido.
La evolución se comprime y se reabsorbe.
Ya no hay.
No hay rieles que conduzcan ya hacia un destino.
No hay objetivos, no hay metas, no hay un lugar donde llegar.
No nos espera el cielo, no nos esperara tampoco el infierno.
Dios abandona su puesto.
Ni siquiera hay otro planeta valido para ocupar.
Nos lo merecemos.
Se escuchan sirenas
cada vez mas y mas sirenas.
No habrá más amaneceres para el hombre.
Se cumple un ciclo, se cierra una etapa.
No habrá.
Nunca jamás, volverá a haber.
Y entonces…solo quedara el polvo
y la Tierra apagada.
Oscura y desierta.
La nada del universo.
El silencio del infinito.
Lo impensable para nuestra ridícula finitud.
Lo absurdo, lo lejano.
Lo que nunca volverá a nacer, a ser.
Se escuchan sirenas
cada vez mas y mas sirenas.
Comienza a llover.
Un ritual de purificación antes del final.
Ella no quiere morir.
Nosotros la hemos asesinado.
Todos lo sabíamos y nadie se detuvo.
El miedo paraliza mis piernas.
Miro a mí alrededor.
Apretó mis puños.
Se me comprime el pecho.
Se me ahogan las lágrimas.
Y una sensación de pánico
me produce taquicardia.
Cierro los ojos y los vuelvo abrir.
No funciona, es real.
¿Cómo llegamos a esto?
¿Cómo?
La nada.
Es el fin.
Se extingue la raza humana sobre toda la superficie terrestre.
No se escuchan más sirenas.
Nos abraza el silencio de los espacios infinitos.


N.P.S
26-05-08

In girum imun nocte et consumimur igni

La rotación del Sol, que delimita las sombras y arruga las pieles.
Las pieles sombrías del pasado, que arrugan el Alma.
El Alma que es blanca, como la espuma del Mar.
La profundidad oscura del Mar, que es negra como el Alma.

Las cosquillas en el estomago cuando el Alma es multicolor.
La presión en el pecho, cuando el Alma es anacrónica.
La angustia en los talones cuando la presión es en el Alma.
Un alma aprisionada deja un sabor amargo en los labios.
La amargura de la soledad tras las rejas del destino.
El destino que siempre es pasajero.
Los pasajeros que usan guantes de seda
y la mona que siempre, mona queda.

Lo irreversible de los ciclos solares.
El calor fulminante del Sol, lo inevitable.
Evitar los dedos abiertos y las balas disparadas.
Lo que no vuelve, el arrepentimiento.
Lo que no fue por que fue inexplicable.
Los amores imposibles.
Las múltiples pluriposibilidades, eternas.
Lo eterno es lo latente.
Lo que subyace, lo compulsivo.
La repetición.
Las cosas que terminan con “cion”
Lo desparejo de una canción.
Lo parejo en una dimensión.

Somos o no somos
Mi palíndromo preferido.

N.P.S
06/06/08

Con los pies en la tierra y las raíces en el cielo

La incomunicación congela las agujas.
Aleja, separa lo que se unió, derrite lo solidó, derrama lo helado.
Las personas parecen cambiar de plano, de dirección, de existencia.
Que triste es la soledad cuando la única compañía es la luz naranja de una estufa que gira y vuelve a girar sobre el mismo eje, como un destino prefijado e inamovible.
Odio el olor a agua estancada.
Lo que se estanca, no cambia, no evoluciona, no fluye.
Lo que no fluye, se muere, se pudre, se estanca.

Siempre es triste darse cuenta de los que se alejan por que suponen, por que dieron por sentado cosas que no preguntaron nunca. ¿Por qué será no?
¿Por qué las personas son tan cobardes y tan infieles consigo mismas?
¿Por qué ponen afuera lo que no sienten adentro, y porque ponen adentro lo que no sienten de afuera?
Que rara es la gente.
Los que se alejan incluso de ellos mismos y no preguntan, porque prefieren presuponer lo que ellos creen que es obvio, para que van a preguntar si piensan que la respuesta ya la saben. Supongo que les será mas cómodo pero me parece lamentable, me huele a agua estancada.
¿Tanta vergüenza produce el amor?
¿Cuánto ego entregamos en un te quiero, en un te necesito o en un como andas?
¿No era otra cosa el muñequito verde sin carteles?

La incertidumbre me baja por los pies.
No logro atraparla, fluctúa entre mi pelo y se escabulle en mis ojos.
Y entonces me encuentro lejana y extranjera de todo lo que me rodea.
La ansiedad palpita en mi corazón y siento en el estomago un manojo de víboras electrificadas que no dejan de inyectarme veneno.
Se me cierran los ojos, se me abren las manos.
Miro al piso y suspiro, por que yo también a veces no comprendo.
¿Por qué la gente se aleja cuando uno se abruma? ¿No era al revés?
Pareciera que la gente se acostumbra rápido a determinadas situaciones, que se suponen esporádicas en el trascurso de determinado tiempo.
Y entonces no vuelven, estoy segura que ni siquiera se harían cargo de eso.
Que cagona es la gente.
¿Quién les metió en la cabeza esas ideas?
¿Qué es lo que no les permite hablar, expresarse, comunicarse?
Preguntar, para estar seguros y dejar las cosas claras. Pero claro, que es mejor darlo por hecho, porque la culpa después la va a tener el otro.

¿Acaso me creyeron capaz?
¡Como si yo lo hubiera pedido!
La puta madre.
Creo que odio al heredero del complejo de Edipo.
Cierro los ojos y siento las manos de mi super yo recorriendo con sus fríos dedos mi cuello.
Y grito, pero el no me escucha.
Ello duerme, en un baúl que ya casi, tiene telarañas.
Licenciada, me imagino en un cartel luminoso con luces de neon intermitentes.
Perfecto, se me infla el pecho.
Y ¿lo demás?
¿Dónde quedo la vida?
¿Dónde me reencuentro con mi salud mental?
¿Cuándo podré apaga mi cerebro por mas de seis horas seguidas?

¿No estaba bien ser responsable?
¿No era correcto ser constante?
¿Y los demás?
Parece que se olvidaron de vivir.
Toman la goma y el tiempo deja de existir.
Se paran las agujas y en algún eco lejano, volveré a sus vidas.
Con algún llamado, mail o sonrisa de mi parte, porque como ellos presupongo, que una vez más, será así. Y es mi culpa, por que a base de hábitos y costumbres, se forma el hombre.
¿Se quieren realmente las personas?
¿Lloro por ellos o lloro por mí?
¿Vale la pena?
¿Quién lo vale? ¿Ellos? ¿Yo?
¿Lo que hago o lo que dejo de hacer?
Hoy es uno de esos días donde me abrazo a la soledad y digo, Nadia mira para adelante, levántate y cambia la música. Prende la luz, comete un chocolate y escucha a Xuxa sin llorar por cinco minutos seguidos.
No podes ser tan maricona, tenes veintitrés años.
¿Tendrá algo que ver la edad con la esencia?
La vida sigue, lo malo pasa y nada es irreversible.
Esa es la cuestion…
A veces la vida nos ahoga, como las hojas del otoño ahogan las veredas porteñas.
Y aunque uno pueda elegir, el invierno arrasa sin precedentes y solo hay que tener la paciencia suficiente, para esperar que el verano llegue.
Las estaciones del Alma, también son parte de los cambios biológicos.
No podemos detenerlas, no podemos sofocarlas. Debemos simplemente, dejarlas pasar.
Que las flores vuelvan a tener colores, que las personas me miren a los ojos y sepan que no soy un libro, y que tengo necesidades como todos.
Que llegue el tiempo sagrado.
Que pasen las hojas y que yo pueda permanecer donde estoy.
Con los pies en la tierra y las raíces en el cielo.

N.P.S
27/06/08

¿Cómo se divide el mundo?

¿Cómo se divide el mundo?

Entre los que dividen al mundo y los que no.

El mundo se divide entre…
…los que miran a los ojos y los que no.
…los que usan bidet y los que no.
…los que piden por favor y los que no.
…los que piden perdón y los que no.
…los que usan crema enjuague y los que no.
…los que comen pescado y los que no.
…los que son concientes y los que no.
…los que dicen gracias y los que no.
…los que se comen las uñas y los que no.
…los que se psicoanalizan y los que no.
…los que caminan descalzos y los que no.
…los que se despiertan de buen humor y los que no.
…los que sonríen todo el tiempo y los que no.
…los que caen en la tentación y los que no.
…los que ven ET y lloran y los que no.
…los represores y los que no.
…los que están locos y los que no.
…los que aman los domingos y los que no.
…los que son felices y los que no.
…los lucidos y los que no.
…los amantes del Arte y los que no.
…los que son mediocres y los que no.
…los que le gusta lo salado y los que no.
…los que tienen la mirada transparente y los que no.
…los fanáticos del chocolate y los que no.
…los que se bañan a la noche y los que no.
…los que son libidinosos y los que no.
…los que son pasivos y los que no.
…los que tienen valores éticos y los que no.
…los que creen en las hadas y los que no.
…los que usan secador de pelo y los que no.
…las histéricas y las que no.
…los que creen en la vida extraterrestre y los que no.
…los que son dignos y los que no.
…los que tienen hijos y los que no.
…los reprimidos y los que no.
…los que usan anillos y los que no.
…los salieris de Charly y los que no.
…los que cuidan el medio ambiente y los que no.
…los que bailan solos en publico y los que no.
…los que escuchan a Pink Floyd y los que no.
…los que muerden la lapicera y los que no.
…los que aman al prójimo y los que no.
…los que son psicoanalistas y los que no.
…los que usan perfume y los que no.
…los que pecan y los que no.
…los que usan esponja y los que no.
…los que se apasionan por Tolkien y los que no.
…los que dicen “aja” y mueven la cabeza y los que no.
…los que mojan el pan en la yema del huevo frito y los que no.
…los neuróticos y los que no.
…los fanáticos de The Beatles y los que no.
…los que respetan a los viejos y los que no.
…los que tienen vocación y los que no.
…los que le ponen soda al vino y los que no.
…los que luchan por los derecho de la minoría y los que no.
…los que mastican hielo y los que no.
…los que tienen HIV y los que no.
…los que usan desodorante a bolilla y los que no.
…los que son vírgenes y los que no.
…los que brillan y los que no.
…los que se muerden las mangas y los que no.
…los que necesitan ver para creer y los que no.
…los que usan regla y los que no.
…los que escuchan a Maria Elena Walsh y los que no.
…los que comparten códigos y los que no.
…los que son sanos y los que no.
…los que son pulcros y los que no.
…los que son solidarios y los que no.
…los que sueñan despiertos y los que no.
…los que aman caminar descalzos en el pasto y los que no.
…los que tienen miedo y los que no.
…los que son mochileros y los que no.
…los que se queman y los que no.
…los que se pintan las pestañas y los que no.
…los paranoicos y los que no.
…los adictos y los que no.
…los que van a la iglesia y los que no.
…los que se animan y los que no.
…los que hablan en silencio y los que no.
…las ninfomanas y las que no.
…los de frente amplia y los que no.
…los que hablan mucho y los que no.
…los que son ridículos y los que no.
…los que lloran y los que no.
…los que discriminan y los que no.
…los que se lavan los dientes y los que no.
…los que son santos y los que no.
…los que matan y los que no.
…los que toman mate y los que no.
…los que son sinceros y los que no.
…los que van a las varietes y los que no.
…los trágicos y los que no.
…los que distinguen y los que no.
…los que tienen vergüenza y los que no.
…los que aman de día y los que no.
…los que llevan el “pañuelo blanco” en el corazón y los que no.
…los que usan talco y los que no.
…los que olvidan y los que no.
…los que creen en los milagros y los que no.
…los que tienen síntomas y los que no.
…los que esperan el 60 y los que no.
…los que le meten maní a la cerveza y los que no
…los fanáticos del fútbol y los que no.
…los seres mágicos y los que no.
…los que corren debajo de la lluvia y los que no.
…los que usan paraguas y los que no.
…los que tienen compasión y los que no.
…los que toleran que otro no sea como uno y los que no.
…los que se van de camping y los que no.
…los que tienen la nariz roja y los que no.
…los fanáticos y los que no.
…los que creen en Dios y los que no.
…los que mueren de amor y los que mueren sin haber amado.
…los despiertos y los dormidos.
…los nómades y los sedentarios.
…los que lloran con Patch Adams aunque sea la vez numero mil que la ven y los que no.
…los que comen pochoclos dulces y los que comen salados.
…los que tienen identidad y los que roban identidades ajenas.
…los que están tristes y los que son tristes.
…los que te apretan la mano y los que apenas te rozan.
…los que iluminan la oscuridad y los que enlutan la luz.
…los que lloran cuando van a ver a Peña y los que nunca entendieron nada.
…los padres que nunca deberían tener hijos y los hijos nunca deberían tener padres.
…los que toman fernet con coca y los que toman gancia con sprite.
…los que no dejan de buscar respuestas y los que ni siquiera se formulan preguntas.
…los que prefieren volar a caminar.
…los que le tienen miedo a la muerte y los que comprenden que ella no existe.
…los que tienen dos ojos y los que tienen tres.
…los que nadan con la corriente y los que se abren paso a contramano del mundo.
…los conectados y los no conectados, como la lista del messenger.
…los que aplauden parados y los que apenas mueven las manitos.
…los humildes ricos y los soberbios pobres.
…los que aman a Amelie y los que se duermen cuando la miran.
…los que piensan que todo es una ilusión y los que ilusionan que piensan.
…los guerreros combatientes y los conformistas resignados.
…los que doblan hacia la izquierda y los que van siempre derechito.
…las polaridades positivas y negativas.
…los que piensan y luego existen y los que existen pero prefieren no pensar.
…los que hacen el amor mirándose a los ojos y los que se tocan con la luz apagada.


Podría seguir así hasta el fin del mundo mismo donde ya no habría posibles divisiones.
Incluso podría dividir al mundo en mundos, porque existen otros mundos.
También podría sumar, restar e incluso multiplicar al mundo y entonces si; la lista seria interminable.
En el fondo, creo que las divisiones son ilusorias y las fronteras no existen.
La certeza de lo infinito me permite creer que el mundo es indivisible.
Solo que la mente humana, en su defensiva finitud, lo divide constantemente como una manera de separar diferente grupos y sentirse parte de alguno de ellos para quedar fuera de otros. De ese otro que no nos gusta, nos produce rechazo, miedo, incomprensión y personalmente, indignación.
Nos incluimos entonces en un grupo de pares, donde nos sentimos identificados “formando” parte de una homogeneidad que nos provee identidad, la empatia que nos aferra al otro como espejo de nosotros mismos. “In Lake`ch” dirían los sabios Mayas, yo soy otro tu.
La división como una manera de delimitar las fronteras donde se paran los otros y donde se para uno, esas barreras absurdas e inverosímiles que a veces necesitamos.
Los engaños de la mente, las defensas de la psiquis, las ilusiones de las circunvoluciones, la realidad empañada que mucho eligen no desempañar.
Hace meses esta idea de la división del mundo da vueltas en mi cabeza, mareándose en cada rincón ambiguo de mi existencia. Se me han ocurrido miles y millones de ideas, de maneras, de estructuras, de gramáticas.
Múltiples voces dieron su opinión sobre las diferentes divisibilidades.
Pero no termino de convencerme.
No cierro la idea, no encuentro “racionalmente” una respuesta consistente que me deje conforme, que se ajuste a eso que siempre sentí y que fui acomodando adentro mío con el pasar de los años.
Lo difícil de materializar las sensaciones, de poner en palabras lo indescriptible que escapa a la razón y que cuando lo ponemos en palabras pierde toda magia y sentido.
Pero si hay algo.
Algo que siempre esta ahí, que late en la esencia de cada uno.
Lo intrínseco, eso que se palpa pero es intangible.
Esta en todas partes. En lo cotidiano, en lo absurdo de algunas de las frases que incluí, en lo profundo de la esencia humana, en cada vació dentro de las O y en cada puntito de las i.
Lo veo en todas partes, todo el tiempo.
Siempre lo percibí.
En la postura de las personas, en los colores que los rodean y hasta en como respiran.
En el tono de voz, en las esencias volátiles y hasta en las rayitas consecutivas del iris que forman el espejo del Alma. En las amplias manos, en las frentes anchas y en el vaivén con el que amanecen.
Flota en el aire y cuando uno inhala llega al corazón, si es que llega.
Porque estar, esta siempre.
…si, finalmente creo que el mundo se divide así.
Entre los que viven y los que sobreviven.

Podría armar un libro entero sobre esta “actitud” humana, sobre la manera de posicionarse en el mundo, los roles, los caminos, la conciencia, la evolución, las elecciones cotidianas.
Hoy elijo no explayarme más, al menos no acá; el tiempo escribirá el resto.
Esa sutil diferencia entre la mirada de un ser que vive y la mirada de un ser que simplemente sobrevive y permanece ahí…en el borde, como ajeno al mundo mismo, como si la vida no le hubiera llegado aun.
Y cuando las diferencias son explicitas y chocan, ahí se divide todo.
La energía que siempre es una: se divide, se separa, se aleja.
Lo indivisible parece tomar consistencia y es tan real que prácticamente se puede ver.
No hay un libro, no hay recetas, no hay una manera.
No hablo del “otro lado del mundo” despectivamente, sino desgraciadamente, que es muy distinto.
Vivir o sobrevivir, Shakespeare, esa es la cuestión.

N.P.S
2008



Si bien el 90% del texto es propio, algunas personas colaboraron aportando ideas originales.
Realice una selección de frases las cuales incluí en el texto, estas corresponden a:
Maria de los Angeles Campos, Leandro Gonzalez, Marcelo Orandi, Maria Clara Ruiz Garcia, Antonio Scollo, Anália Casares, Carolina Aliberti y Valentina Lavado Pólo.
¡Gracias a todas las personas que aportaron!

Los rieles del Alma


A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar,
pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Madre Teresa de Calcuta

Espacio físico: Vuelta en tren desde Del Viso hasta Retiro. Pasando por:
M Alberti, Tortuguitas, Tierras Altas, Grand Bourg, Ing. Pablo Nogues, Los Polvorines, Villa de Mayo, A. Sourdeaux, Don Torcuato, Vice. Alte. Montes, Boulogne, Villa Adelina, Carapachay, Munro, Florida, M. Padilla, A. del Valle, R. S. Ortiz, Saldias y Retiro.
Me encuentro sentada en los asientos que vas al revés, de esos que te dan la sensación de ver el mundo como es. Pareciera que todo va para atrás y se pierde en la velocidad de los rieles, para no volver.
Y uno se siente fuera del rebaño y las miradas de los que van “con el tren” se fijan en uno.
Mareos y posibles nauseas atentan contra nuestra conciencia, que intenta a veces no ver la crudeza que la ventana expone en nuestras pupilas.

Niños, niños y más niños en las calles de tierra. Los bebes descalzos, los ojos tristes, las manos sucias.
Adolescentes que tiran piedras contra los vidrios del tren. A lo mejor su bronca llegue a romper el vidrio despertando a alguien o incluso lastimándolo.
Techos de chapa, casillas de madera y kilómetros y kilómetros de basura.
Agua estancada y el característico olor a goma quemada.
Improvisadas canchas de fútbol y alguna que otra bicicleta oxidada.
Las nubes grises y una inminente tormenta que oscurecía más el paisaje y la música ambiental del tren que no dejaba de resonar en mi cerebro: do` pesos, do` pesos es lo que vale. Lindo, barato, para hacer un presente (…)
Una niña de no más de seis años, con una trenza larga y cabizbaja apretó mi mano con sus cinco deditos y me entrego unos almanaques muy tiernos.
Preferí devolverle todo y un alfajor. Le debe doler la panza de hambre, pensé.

¿Porque todo es tan desparejo?
¿No era Argentina el granero del mundo?
¿Dónde quedaron los derechos de los niños?
¿Dónde queda la dignidad de las personas?
¿Por qué siguen construyendo para arriba?

Me siento pequeña como una hormiga, rodeada de cemento, burocracia y cosas sin sentido.
No es ese el sentido de la vida.
El sentido esta en la mirada triste y en las manos resecas de esos 50 centímetros que deambulan por el tren y de los pieces descalzos que caminan sobre el agua podrida, vidrios o fuego. Para su cuerpito, da igual.
No hay derecho, no hay justicia, no hay democracia.
La impunidad y la corrupción se respira en cada centímetro de este país.
Rebalso de angustia e impotencia al no encontrar soluciones para tantas desgracias que siembran esta tierra. La pasividad huele a podrido, se estanca la sangre.
Y por un segundo pienso: Hay que rehacer el mundo. Esta todo patas para arriba.
Y me gustaría tener un megáfono gigante y gritar: ¡¡¡ES AL REVES!!! ¿¿¿¿No es dan cuenta????
La codicia, el consumismo, el egoísmo, nos va a terminan matando. Como nosotros matamos así mismo, a la Tierra y a nosotros mismos. (Kamikaze si los hay)

¿Cómo luchar contra monstruos tan grandes y poderosos?
¿Cómo exterminar la codicia humana?
¿Qué hacer desde este lugar, como y donde accionar?

La ignorancia y la inocencia de las personas es el anzuelo perfecto para ellos.
Ellos que acechan del otro lado, aprovechándose de todo lo que puedan.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Negociar: esa es su Biblia, todo se compra y se vende, incluso la vida misma.
Trafico de bebes, de organos, redes de prostitucion infantil, más de lo mismo.
¿Qué valor tiene la vida para todas esas personas?
¿Cuál es la parte que nunca entendieron?

Hay cosas que jamás llegare a comprender.
Atrocidades que los seres humanos cometen y son inexplicables, desde la psicología, desde la biología o desde la religión. Nada me basta. Nada alcanza.
No es justo.
¿Cómo se descansa en paz sabiendo lo que pasa “afuera”?
¿Cómo se vive tranquilo en la burbuja de colores individualista percibiendo el mundo?
El mundo del que todo somos parte.
Hacerse cargo de que nosotros también somos eslabones de este engranaje enfermo que es la sociedad, tomar conciencia de que cada uno de nosotros es victima, y victimario incluso, de este dispositivo que se esta cayendo a pedazos por donde lo miremos.

En cada estación hay una sala con un banco que dice “Sala de espera”.
Me llamo la atención, porque me hizo acordar a los hospitales.
Con la diferencia de que en estas salas abunda la gente descalza, las personas tiradas durmiendo entre frazadas o lo que tengan a mano, y la mirada fría y distante de los uniformados.
Cerré los ojos en la estación de Don Torcuato y se me acelero el corazón.
Un bebé, de no más de dos meses, lloraba con una potencia inquebrantable.
¿Qué futuro le espera?
Se me cerró el pecho. Me sentí sola, me sentí un granito de arena en la cumbre de la injusticia.
Sentí que la muerte y la vida me abrazaban a la vez.
El frió y el calor recorrieron mis células.
Hubiera querido abrazar a alguien o encontrar en la mirada de las personas alguna esperanza.
Pero no. No es un guante de seda mi destino.
Abrí los ojos y me encontré con los mismos rostros tristes, con el llanto del bebe desconsolado y a mi derecha él durmiendo.
A veces envidio a los que duermen y no son concientes. A los que no sufren, a los que no se hacen cargo, a los que no les estruja el Alma el sufrimiento ajeno. A veces envidio a los que no conocen la compasión y el sentimiento de unidad.
Pero generalmente, me produce mucha lastima cruzarme con gente dormida.
Porque la canción que me hace llorar últimamente dice “…Vamos junto a ti, seremos invencibles hasta el fin, juntos somos mas y nadie puede hacernos nunca mal…”
Porque en la calle codo a codo, dice Marito, somos mucho más que dos.
Necesitamos gente despierta, hay que luchar, hay que pasar del sustantivo al verbo AHORA.

La triste realidad cotidiana a veces se impregna en la almohada y no te deja descansar.
La sensación de opresión en el pecho, la ansiedad y la angustia es insoportable.
Y entonces una voz me dice en los sueños: Hay que hacer algo.
Y una psicóloga me diagnostica en los sueños con palabras extrañas.
Y mis delirios místicos mesiánicos se potencian. Pero tengo aun, los pies firmes sobre la tierra.
Arriesgarse a arriesgar.
Vencer la quietud.
ACCIONAR.


Si, quiero salvar al mundo.
¿Alguien se suma a tal causa?


N.P.S
30/07/08

Cuando el mundo roncaba al unísono

No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.
Khalil Gibran


Cuando tenia como ocho años y un metro y algo de altura, me ponía de puntitas de pie y miraba desde el piso once todas las lucecitas de la calle. Recuerdo una sensación hipnotizadora, que me duraba horas.
Observaba la noche, la oscuridad profunda del cielo nocturno y los corazones humanos.
Aun era una niña inocente, ingenua, pero mi mente pensaba, elaboraba y armaba como “teorías” acerca de variados temas. Mis pupilas se fijaban en el parpadeo de las luces de General Paz, en los autos bajando por Panamericana y en el suave meneo de los árboles tupidos de verano.
Siempre recuerdo un pensamiento que me quedo dando vueltas por años y que últimamente, no deja de resonar en mi interior. No se bien a que edad (uno nunca sabe cuando fue chico) pero sé que fue hace mucho yo solía pensar algo. Un pensamiento que ahora con veintitrés años, me genera ternura y nostalgia.
Cuando miraba por alguna ventana la noche, sus luces y la soledad de la luna altiva y brillante imaginaba que había un momento de la noche en que todas las personas dormían. Mi lógica era creer, que en un determinado horario (podría ser las cuatro de la madrugada) todas las personas estaban durmiendo. Mi ingenuidad infantil, no me dejaba entender, ni ver, la realidad de la noche.
Los misterios que las sombras ocultan, las personas que el viento acuna y los enamorados que la luna ilumina.
Recuerdo ahora, la emoción que sentía por estar despierta tan tarde pensando que era la única que permanecía despabilada mientras el resto dormía, colocándome en una posición de “madre” observadora, del todo.
Yo miraba las veredas vacías, muy pocos autos y el grito de silencio que la noche suscita habitualmente.
Sin duda, nadie podía estar despierto.

Después, claro, los años me enseñaron el resto. No existe en este planeta ningún momento, en ningún lugar, donde la totalidad de las personas estén durmiendo. Y desde que tome conciencia, de esta realidad, siempre tuve como un conteo interior de la cantidad de cosas que la gente hace de noche.
La gran suma de personas que tienen trabajos nocturnos, los vigilantes de seguridad, los cuidadores, las prostitutas, las guardias en hospitales y tantos más. Las florerías y las verdulerías nocturnas, 24 hrs., como las farmacias de turno. También están los enamorados que no duermen, porque prefieren hacer el amor toda la noche o mirarse a los ojos. Del otro lado, las peleas nocturnas, eternas y amargas, que suelen ocupar noches enteras en el corazón de cualquier mortal. Los amigos que se reúnen, comparten y a veces lloran. Los locutores de radios con programación nocturna, los astronautas. Los amantes del cine que se pasan noches enteras mirando películas y los amantes de los video juegos que se quedan sin pulgares. Los escritores compulsivos, los artistas que crean en la oscuridad, los estudiantes que toman café y estudian toda la noche, hacen una monografía o repiten un párrafo sin parar, antes del parcial de la mañana.
Las mujeres nostálgicas que se abrazan a la almohada y lloran hasta el amanecer, las fiestas interminables, la gente que vive en la calle y no duerme de noche, porque el frió le cala los huesos.
Algunos que salen a caminar de noche, a fumarse un cigarrillo o a mirar las pocas estrellas que la ciudad nos permite ver.
…y toda la tribu de seres nocturnos que amamos la noche en todos sus matices.

Tanta cantidad de gente vive de noche, por placer u obligación, son tantos. Y yo creyendo que roncábamos casi a la par del planeta Tierra. A veces necesito ser portadora de la ingenuidad que uno tiene cuando es niño. Todo parece tan maravilloso, posible y hermoso. Todo es tan simple, todos son tan altos y las nubes parecen algodones de azúcar, y creemos que sobre ellas duermen los angelitos.
Basta con escribirle a Papá Noel para que los regalos lleguen y emocionarse cuando los camellos se comían el pastito y el agua.
La eterna Magia de la inocencia. El asombro de la esencia.
Pero la noche existe y no es eterna, solo oscura.
Y la desilusión que nos produce enterarnos que Papá Noel y los Reyes Magos no existen, es perpendicular al salto del jardín a la primaria, la desilusión del primer novio, la realidad de lo que los padres son, el dolor del mundo, la perdida de seres queridos, un corazón roto, una copa de vino mitad vacía y la perpetua oscuridad de la noche que amenaza con la luna nueva, atacándonos directamente al corazón.
Y la Magia, a veces, se esfuma.
Nadie se come el pasto, nadie bebe el agua.
Se quiebra el cielo y se cae en tu espalda…y uno siente que el dolor es intrínseco al ser humano, y que cuando mas humano somos, mas sufrimos.
La oscuridad de la noche, despertarse, dormir.
Ya nadie…

N.P.S
15/08/08